Tratamiento de las fístulas anales


Las fistulas anales no son cosas de tratar con calma, se tiene que ir al médico en el momento que se conoce o se tiene alguna presencia de fistula en el ano, pues puede llegar a infectarse y terminar causando mayores problemas para nuestro cuerpo. Esta es causada por la formación de un canal entre dos partes, esto es producido en el interior de nuestro cuerpo.

Puede darse por dos órganos, entre el intestino y alguna otra estructura, como también por la conexión entre dos vasos sanguíneos, lo cierto es que la fistula anal, es formada por un conducto por debajo de la piel que se encuentra rodeando nuestro ano, este está compuesto por un orificio desde el interior de la piel del ano y otro desde el exterior del ano.

Algunas veces no se suelen tener trayectos de rigen fistulosos que se comuniquen con estos orificios, pero cuando se tienen abscesos muy evolucionados, se pueden dar este tipos de casos. En la mayoría de los casos este tipo de enfermedad se da en los adultos, pero también en personas que tengan inflamaciones intestinales producto de la enfermedad de Crohn, son comunes que la padezcan.

Esta enfermedad aparece de tipo asintomática en algunas ocasiones, siendo un peligro para la salud de la persona, pero sin sentir ningún síntoma más allá de leves molestias, como podrían ser picor o escozor en la zona afectada alejada del ano. Pero en algunas ocasiones se pueden tener dolores muy agudos e intensos, que tienden a ser cortantes en el momento del paso de las heces o zona durante la deposición, que se puede mantener por varias horas luego de la misma y hasta se puede tener un sangrado y secretacion de ligeras cantidades de pus.

Las causas más comunes de las fistulas anales

Esta es una enfermedad que se puede originar por diversas causas:

  • Puede ser generara por algún tipo de herida.
  • Alguna lesión producida en consecuencia de alguna cirugía mal realizada.
  • Una infección, producto de alguna herida mal curada o enfermedad por contacto sexual.
  • Una inflamación causada por la enfermedad de Crohn.

También se pueden ver casos en las que las glándulas empiezan a obstruirse formando las fistulas anales, esta acumulación de líquido en la cavidad corporal es la que permite las infecciones, de manera cual al no tener una vida de salida las glándulas anales, lo más probables es que la flora bacteriana que se encuentra en los intestinos de los individuos, provoque en muy poco tiempo una infección.

De esta manera se empezara a acumular una gran cantidad de pus, formando el absceso, que terminara drenando en algún lugar de nuestro ano. Esta es una de las causas más comunes por las que tenemos este problema de salud.

Tratamiento de las fistulas anales

El mejor tratamiento posible es el de una operación quirúrgica, la cual sin duda alguna nos puede permitir desaparecer por completo las fistulas anales que podamos tener, pero para este proceso existen muchas alternativas, dependiendo la profundidad y el trayecto que tenga.

  • Fistulotomia: se trata de aperturar y vaciar por completo el trayecto de la fistula permitiendo así una mejor cicatrización, siendo lo más eficiente y rápida posible.
  • Fistulectomia: este procedimiento es muy costoso y no siempre resulta el más conveniente, puesto que en él se extirpa completa la fistula, este da lugar a una herida mucho más grande y por lo cual se tendrá una cicatrización más lenta.
  • Sedal o seton: en este tratamiento existen tres diferentes técnicas, todo dependiendo al objetivo que queramos llegar:

Seton cortante: en este se quiere eliminar la fistula, por el cual se empieza por introducir una seda quirúrgica por la misma, permitiendo que la misma apriete y seccione el esfínter, dando suficiente tiempo para que la misma se vaya cicatrizando.

  • Seton de drenaje: en este se busca drenar todo el pus que se encuentre en la fistula, de manera que no se pueda volver a formar ningún tipo de absceso.

Esta seda se colocará en a través de la fistula que perjudica nuestra salud y luego de que esta se encuentre drenada, permitirá la reparación quirúrgica en cuanto no tengamos la infección.

  • Seton guía: tiene la misma función que la anterior, esta se introduce permitiendo tener al paciente permeable hasta que sea el momento oportuno para poder ser intervenido. Por lo general se practica cuando no se conoce el punto donde se encontraba el absceso.

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